Hongos y enfermedades radiculares del olivo: cómo las lluvias intensas aumentan el riesgo en el olivar
¿Cuando el agua deja de ser aliada del olivo?
El olivo es un cultivo rústico y resistente, pero no invencible.
Las precipitaciones abundantes y continuadas, como las que estamos viviendo en muchas zonas olivareras españolas en las últimas semanas, pueden convertirse en el desencadenante perfecto para la aparición de hongos y enfermedades radiculares que comprometen seriamente la salud del árbol.
La raíz es el motor del olivo. Si falla, todo el sistema se resiente.
Imagen 1: Ejemplo de un olivar encharcado.
El problema → Exceso de humedad en el suelo
Tras episodios prolongados de lluvias:
- El suelo permanece encharcado durante más tiempo
- Disminuye la oxigenación radicular
- Se debilita el sistema de raíces
- Se crean condiciones ideales para fitopatógenos del suelo
Muchos de estos patógenos permanecen latentes durante años y aprovechan situaciones de estrés hídrico inverso (exceso de agua) para desarrollarse.
Las principales enfermedades radiculares del olivo
1.Verticiliosis (Verticillium dahliae)
Una de las enfermedades más temidas del olivar.
Qué la favorece:
- Suelos con mala estructura
- Humedad elevada y persistente
- Parcelas con antecedentes del hongo
Síntomas más comunes:
- Decaimiento general del árbol
- Secado rápido de brotes y ramas
- Marchitez parcial o total, incluso con suelo húmedo
El exceso de lluvias incrementa la actividad del hongo y acelera la aparición de síntomas.
Imagen 2: Rama de un olivo afectado por Verteciliosis.
2.Fusariosis (Fusarium spp.)
Asociada a problemas en el cuello y las raíces.
Factores de riesgo:
- Suelos compactados
- Mal drenaje
- Estrés radicular previo
Efectos en el olivo:
- Pudrición de raíces
- Pérdida progresiva de vigor
- Árboles debilitados y poco productivos
Imagen 3: Raices de un olivo afectadas por Fusariosis.
3.Phytophthora spp. y Pythium spp.
Patógenos típicos de situaciones de exceso de agua.
Cuándo aparecen con más fuerza:
- Tras lluvias intensas
- En suelos pesados o mal drenados
- En olivares jóvenes o recién plantados
Síntomas habituales:
- Raíces negras y blandas
- Mal desarrollo vegetativo
- Amarilleamiento y caída de hojas
¿Qué ocurre si no actuas a tiempo?
Si estas enfermedades no se detectan y manejan correctamente:
- El árbol pierde capacidad de absorción de agua y nutrientes
- La producción disminuye año tras año
- Aumenta la mortalidad de plantas
- El problema se extiende dentro de la parcela
No es un problema puntual, es un deterioro progresivo del sistema radicular.
SOLUCIÓN: Prevención y manejo del suelo.
No existe una solución milagro, pero sí una estrategia eficaz basada en la prevención:
Claves para reducir el riesgo tras grandes precipitaciones
- Mejorar el drenaje del suelo
- Evitar compactaciones
- Ajustar el riego tras episodios de lluvia
- Favorecer la aireación radicular
- Trabajar la estructura y biología del suelo
- Elegir bien el material vegetal en nuevas plantaciones
La agricultura de precisión permite anticiparse a estos problemas, detectando zonas de riesgo antes de que el daño sea irreversible.
Un olivar sano empieza bajo tierra
La salud del olivo no se ve, pero se construye en el suelo.
Las lluvias recientes nos recuerdan que el manejo radicular es clave para mantener olivares productivos, resilientes y sostenibles.
Cuidar las raíces hoy es asegurar un aceite competitivo mañana.
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